Atrapados

Corría el chaval despavorido. Huía de algo estruendoso y asesino. Llevaba algo en una mano, una piedra parecìa. Al llegar a la valla del lugar en el que está encerrado lanza la piedra y lo repele una ràfaga de disparos que hacen que retorne hacia el infierno estruendoso y asesino. El chaval permanece encerrado en ese experimento sin nombre al que asiste la sociedad planetaria ante el televisor. Ese reality cruel que ha sido superado por la realidad y ante el cual no hay reacciòn. Ese reality que se retransmite en todas las cadenas ante la pasividad del estado del bienestar. Realidad a la hora de comer, muerte a la hora de cenar, cuerpos mutilados para desayunar. Gaza no es una noticia, ni una guerra: son màs de 400.000 personas atrapadas entre dos vallas y un cielo que escupen fuego.

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Todos somos palestinos

Me gustaría ser la masa de Ortega y Gasset. La masa que se rebele contra las injusticias. La masa que no calle y piense en la navidad cuando están asesinando impunemente a cientos de palestinos y cercenando su libertad sin costo alguno. La masa que se manifieste, la masa que llore y la masa que grite por el pueblo de Palestina y contra las ataduras israelís. La masa que le recuerde a Israel lo que sufrió su pueblo. La masa que le diga que lo que ellos hacen con Gaza es un campo de concentración, pero más salvaje, más inhumano, más fatídico. La masa que le diga que por cada muerto israelí, injustificable, mueren 200 palestinos. Quisiera, por un día, ser la masa que salga a la calle y grite ¡Por una Palestina libre y soberana!.

Machu Pichu Express: Días 3, 4 y 5. Mancora-Lima-Cusco

De las últimas 44 horas he pasado 41 en guagua. Sigue leyendo

Machu Pichu Express: Día 2.Guayaquil-Tumbes-Mancora

Me despertó el olor a gas. Eran las siete de la mañana y rodaba en un taxi hacia la terminal terrestre de Guayaquil. Como tantos otros aquí, el taxi en el que iba se impulsaba con gas. Una bombona tapada por una manta y a correr. Sólo que en esta ocasión, tenía un pequeño escape, que lejos de adormecerme como a los canarios en las minas, me alertó.

Perdimos por cinco minutos la guagua que cruzaba la frontera con Perú de forma directa y tuvimos que agarrar la que no es directa. La que hace 50 paradas. La que se casca en siete calurosas, apretadas e infernales horas un trayecto de cuatro entre Guayaquil y Huaquillas, previo paso por Machala.

Por el camino, se podrán imaginar, dio tiempo de una cabezadita, una horrorosa película americana de extraterrestres y a un menú completo. A saber, en el autobús se ofreció: Seco de pollo, empanadas de queso, yuca, papa rellena, soda, agüita helada, caramelos, pulseras, collares, agua de coco, jugo de coco, el coco y hasta la madre si los dejan. Que conste que no me parece mal que suban la tienda a la guagua, solo que siete horas oliendo a pollo en un bus de 40 con 70 personas dentro, cansa un poco. Al final aquello con tanta gente y tanto pollo parecía un corral, eso sí con regaetton para amansar a las fieras.

Huaquillas. Ciudad frontera. Locura garantizada. Estamos de paso. Entrometerse en la calle principal es una odisea. Está plagada por cientos de puestos de ventas de todo tipo. A estas alturas ibamo acompañados por una pana peruana, Karin, que habíamos encontrado en el corral. Llovían ofertas de taxi desde todos los rincones, buses, motos, motobuses, taxibuses, mototaxi, cualquier combinación era perfecta para ellos. Pero, en oidos cerrados no entran moscas, o eso era en boca, pero da igual. No entraron.

Finalmente, previo paso por migración de Perú, llegamos a Tumbes. Comimos en un folclórico garito por poco más de un dolar que se llamaba Casa Pepe. Después de una rápida, inesperada y fructífera gestión nos vimos otra vez en la Panamericana, montados en una Nissan Vanette con sacos de arroz en el techo y 17 nativos dentro. Mientras tanto, apretaditos pero económicos, disfrutabamos mirando la soprendente costa norte peruana.

Ahora estamos en Mancora, pero esa es otra historia que ya les contaré mañana..

PD: Disculpen las faltas, faltas de espacio o espacioes en blanco, pero escribo en una pantalla un poco udimentaria y apenas veo lo que ecribo.

Machu Pichu Express: Día 1. Guayaquil

En unas horas partiré hacia Perú. La mochila descansa ya tras la puerta de casa. En siete horas comenzará un viaje que me llevará desde el mar hasta los Andes. Desde el sol y el abundante y pegajoso calor , hasta el helado amanecer de Machu Pichu. Desde el soleado Pacífico de daikiris de maracuyá hasta el té de coca de las altas montañas peruanas. Desde Guayaquil hasta Cuzco, con varias etapas en medio que darán sabor tropical y andino al periplo, crucero o trayecto. En guagua, canoa, ‘buseta’ o cualquier otro medio de transporte. Lo importante es viajar. La ruta prevista es lo de menos, la intenció es culminar el año en Machu Pichu y ese es el objetivo prioritario de la partida. Algo así como Machu Pichu Express, por aquello de la lastrada situación económica. En medio, ya irán saliendo las cosas. Mañana será la primera etapa. El destino es Mancora, en Perú, pero esa es otra historia que les empezaré a contar desde mañana.

Hoy es hoy y todavía quedan un par de horas para que expire el día. Mientras, los mosquitos danzan a su placer, las minúsculas hormigas se cuelan por los rincones, el calor aprieta en la ciudad y el ruido de los coches que invaden las calles por Navidad comienza a cesar para dar paso a los eventuales ronquidos de los aviones que interrumpen la aparente paz nocturna de Guayaquil.

Buenas noches.

Epílogo de 2008: ‘Mostros’ S.A.

Leo el esperpéntico relato de los hechos en Canarias, en los periódicos digitales y en los antes impresos y ahora un poco digitales, y no salgo de mi asombro. Trapiches constantes y vendidas de motos, coladas entre noticias anecdóticas, la fortuna del día y alguna que otra noticia interesante. El relato de los hechos deja a un vicepresidente del Gobierno de Canarias que sortea “hijos de puta” en un cocktail navideño. No se le ablanda el corazón a este católico, popular y bigotudo hombre ni en las católicas fiestas navideñas. Hace tiempo que olvidó el credo para venderse a otro que se compra y vende y vuelve a vender más caro de lo que se compró.

El relato de los hechos también deja una pelea encarnizada por presidir La Caja de Canarias, hecho, que interesa a todos los canarios, en el que se están desplumando varios medios de comunicación y personajes públicos y respetados. También deja un concurso amañanado de la televisión digital canaria por una empresa subcontratada por el Gobierno de Canarias. El relato de los hechos deja a una consejera de Turismo semiarrepentida de sus propias campañas de diversión y promoción y a un presidente titiritero, de gomaespuma artificial recauchutada, al que le sangra la nariz y tiene que ser hospitalizado. El relato de los hechos deja a una Canarias con miles de parados y una situación social más tensa de lo normal. El relato de los hechos, también, deja a una multitud de inmigrantes llegando a nuestras costas pidiendo auxilio y encontrando burocracia o, en todo caso, trabajo ilegal para que cuando se acabe, como es el caso, se encuentren con el portazo en la cara después de haber dejado su mano de obra.

Esta película, con directores inigualables, en Canarias tendría un título folclórico pero que se agarra al léxico popular: Mostros S. A. Porque son unos mostros quienes dirigen a esa tierra hacia tierra de nadie, hacia tierra baldía. Una tierra fértil y en barbecho, esperando cultivo de ideas que florezcan, que se desertiza por la inacción. ¡Ay Canarias! como eres de caprichosa cuando quieres.

Un taxista de Guayaquil

Pequeño, delgado, moreno, con un cuidado bigote y una funda en el brazo izquierdo para que el sol no se lo tueste más de lo que está. Muchos años en la carretera. El taxista decidió que en el trayecto por 1,50$ le contaría su vida. Así pués, comenzó en 1973 cuando emigró de su Manabí natal para trabajar en un gran almacén de frutas. Dos años anduvo en eso, vio mucho dinero que pasaba de manos en manos, mientras él sólo lo llevaba y traía, pero siempre entregaba. Pasaba de largo. Dos años anduvo en eso y en 1975 decidió montarse por su cuenta y ganar hasta cuatro veces más. Se compró una casa, luego otra, más espaciosa y alquiló la primera. Casi le cuesta la vida una visita rutinaria a su inquilino que trapicheaba con drogas. Se casó con una gran mujer y tuvo dos hijos. Hoy, además de taxista, ejerce de cuentahistorias de una ciudad a la que vio crecer: Guayaquil.