Luces, cámaras y acción

Pasaron las tres horas solidarias. Las tres horas en los que los sanguinarios pararon el carro. Las tres horas de paz ficticia, inventada. Las tres horas en la que las televisiones de todo el mundo se colocaron para ver como se reanudaba el fuego. Las tres horas para descansar y rearmarse. Si son capaces de parar tres horas por pena, por presión o por lo que ellos quieran, que alma salvaje no es capaz de frenar una masacre. No lo digo solo por los neonazis israelís, sino por los terroristas de Hamás, que han encerrado a su pueblo en una encrucijada y los han dejado a los pies de un caballo salvaje, consentido y armado hasta los dientes. Bueno, que se acabaron las tres horas de paz, luces, cámaras y acción. Que continue la sangre, la guerra, el desperdicio humano, los trozos de cuerpo por los aires y la complacencia de todos. Bienvenida Miss War.

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Originalidad Messianística

Vale que Messi es al fútbol lo que los Reyes Magos al capitalismo. Un productor sin igual. Que digo, es más. Mientras los Reyes sólo vienen, vestidos de Reyes, una vez al año, la pulguita lo hace un fin de semana sí y otro también, si se pone. Si no, descansa uno, pero enseguida vuelve. Los Reyes intentan disfrazarse del día de la Madre, del Padre o de lo que se inventen para el momento. Disfrazan sentimientos de dinero, como el Amor, para el día de los enamorados, mientras que Messi no cambia su nombre, ni de camiseta, por ahora. Él reparte ilusión, igual que los inexistentes reyes con cara de Hamilton en los billetes de uno, o de Washington. Los Reyes Dólares les deberían llamar. A lo que iba, que me voy por las ramas, es a la originalidad de la que han hecho gala los periódicos deportivos españoles. Tres de cuatro han titulado, después del bañito que dio ayer el argentino solito al Atlético de Madrid, “Messi, Messi, Messi”, en honor a los tres goles que metió. Podían haber titulado, siguiendo por la originalidad, “Tres goles como tres reyes” o “Tres regalos del Rey” o como lo hace el As: “Messi es Rey y Mago”. En fin, olvidemos este día en el que han quedado todos retrataditos y pensemos que otro periodismo deportivo es posible.