Nestlé, Israel y la familia palestina

Las galletas maria de Nestlé

Las galletas maría de Nestlé

Avanzaba por el largo pasillo empujando el carro de la compra. Faltaban pocas cosas que añadir. De repente, ¡las galletas!, me las había saltado. Me planto ante una variedad un tanto escasa y me toca elegir. Empiezo a husmear marcas, clases y precios y caigo que la combinación perfecta, la más barata, la que me gusta y la que quiero es de la marca Nestlé. El primer impulso fue cogerlas. Pero luego me acordé: Me han saturado a emails de boikot a Israel, tras su últimas hecatombe palestina. No hacía falta que esto se produjese, para que yo tuviera cierta aversión a lo israelí. Pero ahora, según distintas informaciones y correos electrónicos, había identificado a Nestlé como una de las marcas supporter israelí.

Entonces, dejé de ver el paquete cilíndrico dorado y comencé a recordar los bombardeos. La gente corriendo y sangrando. Las carreteras bloqueadas y la ayuda que no podía entrar gracias al esfuerzo de la nación a la que apoya la multinacional de las multinacionales: Nestlé. La diferencia de precio con la siguiente era de casi un dolar. Una diferencia sustancial para una compra que pretendía ser austera. Quise devaluar la credibilidad de los emails para justificar la compra de las galletas, y así, rápidamente, como quién no quiere la cosa, las puse en el carro con las demás cosas. La consciencia no me dejó muy tranquilo durante un rato y al meter los productos en la bolsa, una vez pasados por cajas, volví a ver el paquete de galletas. Y a suspirar. Y a pensar que no estaba actuando de forma coherente, pero si de forma económica. ¡Así va el mundo!, me dije.

Por la noche cené pronto. A las ocho, como tarde. A eso de las diez y media me dio el caprichito nocturno. Calenté un vaso de leche para tomarme un Cola Cao caliente, algo que si puedo, hago con frecuencia. Sólo que esta vez tenía algo de hambre. Abrí el cajón de las galletas. Allí estaban. Mirándome. Quise acabar con aquel drama que me había creado y las abrí bruscamente saqué una y la mojé en leche. Me la comí a mordiscos. Pero no me supo igual. Ya no me saben igual.

5 comentarios

  1. […] Nestlé, Israel y la familia palestinaefectos.wordpress.com/2009/01/29/nestle-israel-y-la-familia-… por txemius hace pocos segundos […]

  2. Nestlé es la misma empresa que en 2002 reclamó 6 millones de dólares por la nacionalización de una subsiadiaria en Etiopía en plena crisis humanitaria.

    Que durante décadas publicaba anuncios en África que aseguraban que la leche en polvo era más sana que la materna (vaya, la que no podían vender), cuando los médicos decían justo lo contrario.

    Que emplea a un cuarto de millón de niños en Costa de Marfil para recoger cacao.

    No es por joderte los desayunos, pero hay más razones para que se te atraganten las galletas de Nestlé😉

  3. No si atragantado lo tenía ya. En un día acabaré mi último paquete de galletas Nestlé. Saludos y felicidades por tu blog, es realmente birllante.

  4. La admiración es mútua😉 ¿No tienes por ahí una dirección de contacto?

  5. Sí, ya te envié un correo electrónico para que lo tengas. Estamos en contacto.

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