Michael Phelps y la marihuana

El hecho de que Michael Phelps haya fumado marihuana no lo exime de ser un buen ejemplo. Para ser más exactos, no lo convierte en un mal ejemplo. No pretende este texto ser un alegato en favor de la marihuana, ni mucho menos, pero sí en favor de los matices y de la tolerancia.

A ver como salgo de este jardín. Comenzando de la hipótesis de que es cierto que Phelps fumó marihuana en una fiesta, que posteriormente lo reconoció y pidió perdón y que un “asistente”a la fiesta tomó la instantánea y la cedió al periódico en el que fue publicada, debo mostrar mi desacuerdo con ciertos titulares y análisis que se hacen sobre uno de los mejores nadores de la historia, si no el mejor.

Cierto es que no es recomendable, ni sano, dicen, pero Phelps no deja de ser un chaval de 23 años que ha hecho mucho por el deporte, que lo promociona, que lucha por él y que se entrena como un animal para seguir consiguiendo metas que otros ni se proponen. Estrictamente, Phelps no dio mal ejemplo, sino que la persona que tomó la foto y la divulgó, hizo que Phelps estuviera dando un mal ejemplo. Quiero decir, él no hizo una rueda de prensa anunciando que fuma marihuana y que es buena para relajarse tras una competición, o algo así. Tampoco promueve actos reivindicativas del uso de esta planta. Que fume en una fiesta no es un mal ejemplo, es un descuido. Si lo hace en su casa, y nadie le fotografía, y en sus memorias, sesenta años después, dice que alguna vez, cuando le apetecía, fumaba en casa, entonces, ¿sería un mal ejemplo?.

No es bueno que salga una imagen suya publicada, por el ejemplo que la misma, no Phelps sino la imagen, es para los más pequeños, pero es que el mal ejemplo lo da el que le toma una foto sin su consentimiento y la vende y se lucra. El mal ejemplo lo ven en la televisión todos los días. O es que nadie se atreve a titular “El mal ejemplo de vender una foto”. No es justo llevarlo al paredón. El foco se dirige al famoso, al conocido, al “ejemplo perfecto”, pero es injusto. Phelps no hacía nada que le hiciera nadar más rápido, ni ha dado positivo en ningún control antidopaje. Phelps se divertía en una fiesta, en la que tomó una decisión personal, como hacemos todos cada día. Sus decisiones personales nos han llevado a muchos a la admiración. Esta, la de fumar, es otra que debiéramos respetar. Lo irrespetuoso, insisto, es que le tomen una foto y la vendan.

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