¿Se ha muerto alguien en el PP?

No se ha muerto nadie. Eso quiso decir Mariano Rajoy y aunque su inconsciente no le traicionó, la imagen habla por sí sola.

 

Funeral popular

Funeral popular

Parece, a juzgar por la foto, que la cosa es grave, pero que se sepa, la única que ha muerto es la relación del PP con la Justicia, pues hoy han roto. Mariano Rajoy quiso salir a la palestra escoltado por su turba, pero la escolta tenía menos fuerza que él. La disección total ha conseguido saber lo que estaba pensando cada uno de ellos en la imagen. Aquí va:

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Goebbels en la política nacional

Ante la inusitada ola de informaciones y lluvia de granizo en todos los tejados políticos de la nación, habría que decir que todos los biensabidos gobernantes u opositores han recurrido al criticado Goebbels y su principio de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con más ataque, que textualmente decía algo así como “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

La bola de nieve, parece, comienza con la catarsis de desempleo en España. Hecho que es cierto e innegable. Entonces, Maquiavelo pensaría, levantemos una trama de espionaje en el PP, para posteriormente sacudirlo con una trama de corrupción que sacuda definitivamente al partido conservador y lo suma en una guerra civil que no la pare ni dios. Hecho, tanto el del espionaje como el de la corrupción, que tampoco dejan de ser verídicos, por lo publicado hasta ahora.

En este momento de la película, los cargos del PP salen a la palestra diciendo que los únicos imputados y que han matado a terroristas de ETA son del PSOE. Hecho que, sin lugar a dudas, es cierto también. Incluso rompen toda relación con la Justicia, hasta ahora, por lo visto, no era así.

Goebbels no sólo está presente, sino que se perpetua en la política nacional. Su estrategia es rentable pero cansa y más cuando lo utilizan los dos partidos más votados y estamos en medio de una crisis espantosa. Mientras tanto, Izquierda Unida sigue durmiendo el sueño de los justos y esperando que el santo Anguita, o algo similar, reaparezca para que de tres gritos y ponga a cada uno en su sitio. No se trata de que alguien esté mintiendo, que en esta ocasión parece que no, sino que la ciudadanía empieza a estar harta del “y tu más”.