Vida dura

Hablemos de Ecuador.

Más de un amigo me ha pedido que habe de Ecuador. La verdad es que me abstengo, porque prefiero ver, escuchar, tocar…no quiero hacer comentarios exóticos ni que nadie se sienta despreciado por algo que a mi me parezca sorprendente y aquí sea lo más normal, pero metidos en arena, hay algo que no puedo dejar pasar, en realidad son muchas cosas, pero esta especialmente.

Vida dura, muy dura, durísima, es más.

Vida dura, muy dura, durísima, es más.

Vida Dura es un programa de televisión. Lo definen oficialmente así: “Vida Dura es una serie dramática sobre la vida real de personas que han experimentado los límites del dolor y el sufrimiento”. Resulta que lo presenta un fulano que habla de la religión católica como si se tratase de aquello que nos va a salvar de la apocalipsis. Muestran a un tipo que ha hecho mil tretas, que ha zurrado a su mujer con un bate de béisbol, que se olvidó de que tenía hijos. Imagínenlo muy exagerado, siempre al borde de la muerte, por supuesto. Una vez el tipo está en la cárcel, se le aparece Dios y le dice que es capaz de hacer milagros, que lea la biblia y ya verá como todo se arregla, como se borran los golpes del cuerpo de la mujer, como la hija lo aprecia y todo lo demás. Será un ejemplo, vamos. Se convierte en un pastor en la cárcel de tanto leer. Pastor, no de ovejas, sino de personas. No hay palabra más verídica en la religión católica que la de pastor. El que habla para que las ovejas le sigan. Si una oveja se descarria enseguida será mandada a buscar por el lobo, que debe ser Dios, pero que no lo se, eh, que hablo sin rigor científico que ya saben que esto de la fe está en el aire siempre. Pués el programita de marras se casca tres o cuatro casos del estilo, sin cortarse un pelo, dando los hechos como verídico. Sí, lo de aparecer Dios en la cárcel y todo. Un espectáculo.

No tiene nada que envidiarle a Vida Dura los bodrios evangelista, o lo que sean, porque no hay Dios, bueno igual Dios sí, que los entienda. Hablamos de los difamadores, de los charlatanes, de los vendedores de humo y miedo, de los que sudan, corren por el altar gritando, haciendo aspaviento: son los predicadores. Sus espectáculos son dignos del mejor cabaret, se retransmiten íntegros en televisión.

Quizás algún religioso se sorprenda de leer estas líneas del pecado, pero entiendan que un ateo se sorprenda con ver las líneas de la mentira. Que mentira y pecado vienen a ser lo mismo, o no, depende de quién la diga si el pastor o la oveja.

PD: Que quede claro que no lo emite la televisión pública, sino una privada, que cada uno es libre de hacer lo que quiera, verlo o no, creerlo o no.

3 comentarios

  1. Mucha razon tenes. La mayoria de los predicadores son farsantes, pero hay excepciones …yo prefiere predicadores de verdad y reales para estar en lo correcto.

    que estes muy bien.

  2. Imagino que habrá de todo. Pero lo cierto es que hay algunos que son inolvidables, por su show.

  3. ” ya saben que esto de la fe está en el aire siempre” me acabo de soltar una carcajada que me ha mirado media oficina.
    Muy bueno Txemita! bendiciones!

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