La crisis de los burgueses

Hay días en los que el mundo se hace grande y uno, a su lado, va empequeñeciendo lentamente. Mientras cae la tarde, más grande es el mundo, más estrechas las miras, más desproporcionada la diferencia. Entonces, no ves salida aparente y todo parece lejano. En esos días, quieres acostarte, apretar la almohada, cerrar los ojos con fuerza y no volverlos a abrir hasta el día siguiente, para ver si se han recuperado las proporciones iniciales. Al día siguiente no pasó nada. Sigue leyendo

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