Buenos días: La intolerancia

Término más quisquilloso con todo y nunca olvidado. Siempre presente. La intolerancia da igual para llenar un ciclo de conferencias con auténticos parlanchines, como para escribir un libro de unas tantas miles de páginas, como para componer un soneto y que no salga más que ruido, porque ella en sí, es chirriante. Admitiendo esta relativa realidad, la intolerancia siempre existe, porque siempre hay algo que no toleramos. Mi caso: no tolero que en las escuelas donde se forman niños haya cuadros del Rey o una cruz por detrás que advierta y endilgue al niño una creencia religiosa más allá de la que él mismo adoptará cuando lo crea pertinente, si es que algún día lo cree. En cuanto al Rey, porque nos tenemos que comer la monarquía desde críos y no me apetece. ¿Y que puedo hacer yo? Ser tolerante con monárquicos y católicos e ir reclamando un espacio mayor para la libertad de credo.

Intolerancia también la del impronunciable y mucho menos escribible presidente de Irán, que en una conferencia, ayer, llamó a Israel racista. ¿Racista? Se equivocó, lo que quiso decir el hombre de su buen vecino, que ha dicho que no se cortaría un pelo en bombardear su país, es que son unos asesinos selectivos. Eso quiso decir y no le faltaba razón, no se de que se asombran. Maldita diplomacia. Los diplomáticos de la Unión Europea, muy diplomáticos ellos, abandonaron la sala, porque total, limar asperezas en estos casos es absurdo. La Cumbre era auspiciada por la ONU, monográfica para el racismo. El racismo, relativo a la raza, ha disminuido en cierto aspecto; pero el racismo ideológico y religioso está más en boga que nunca.

A otra cosa, intolerantes. Más de casa. Pero de la suya, no de la mía, que al final, a este ritmo, España es la de todos y la de nadie. Montilla y Cháves se reúnen esta mañana para echar un pulso. Montilla ya ha amenazado al nuevo y flamante, también brillante como su consolidada calva, vicepresidente tercero Chaves que nanai. Que los diputados catalanes si se la tienen que meter doblada al presidente en Madrid lo van a hacer porque se deben a sus electores, que, en opinión de Montilla, reclaman un nuevo modelo de financiación. Un gentío en las calles, muchacho. En fin, que un poco bruto e intolerante Montilla, aunque paradójicamente, a él le parecerá lo contrario. Es lo que tiene la intolerancia que tiras un poco del hilo y acabas en el otro lado.

2 comentarios

  1. Comparto tus palabras punto por punto. Indignado me siento cuando me imagino la escena: el presidente de Irán hablando y la gente se levanta, como si la política fuese un juego de niños.

    Hoy en día falta responsabilidad, ese es el gran problema.

  2. […] Manuel Soria, al desnudoMarcos on José Manuel Soria, al desnudoDaniel Rivas Pacheco on Buenos días: La intoleranciaTxema Santana on Ventana; a la derecha del avión, por favorAyoze García on Ventana; a la […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: