Penélope Cruz, Kate Winslet y los Oscars

Me gusta el cine, pero no me gustan las galas de entrega de premios. Me gustan las buenas actuaciones, pero no ver a los actores modelar por la red carpet. Toda esa farándula me parece un soberano coñazo, parte de la industria de la moda y del the show must go on. Sigue leyendo

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Funny Games en el Monopol

Hace unos días que vi Funny Games, el remake de Michael Haneke, en su estreno mundial en el marco del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Me impactó, me apretó contra el estrecho sillón cinéfilo del Monopol e incluso me gustó. Claro que han pasado unos días y ya me he olvidado, más tampoco habrá hecho tanta mella en mi subconsciente.

El miedo, o más bien la tensión, proporciona sensaciones momentáneas, ilusiones perdidas etéreas, momentos de intriga que se disipan en cuanto se resuelven. Instantaneidad que no aporta beneficio conocido sino adrenalina express que se va igual que llega. La imagen crea sensaciones y eso es lo que hay que reconocer a este film, pero nada más. La buscada lentitud hace que en ocasiones el tempo se ralentice tanto que hasta el propio director se pierda en planos inservibles.

No tuve la ocasión de ver la película de hace diez años pero rescato una crítica interesante que Giromweb deja en Film Affinity:

La misma historia. Los mismos personajes. La misma fotografia. Los mismos planos…todo calcado…qué cambia? Los actores. En este caso son más guapos, ricos y famosos. Y además son americanos. Suficiente para que la decrépita sociedad estadounidense acuda en masa a ver las tetas a Naomi Watts sin importarle lo mas mínimo la historia que se cuenta en la película. Porque si les interesara ya se habrian molestado en ver la original. Y suficiente para que Haneke se llene los bolsillos y haga un borrón en su impresionante filmografía.

La emotiva historia de Geraldine Chaplin

Anoche tuve la suerte de ir a la gala de inauguración del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. A pesar de que José Toledo, que la presentaba, no tuvo su mejor noche, el acto estuvo iluminado estelarmente por Geraldine Chaplin, que se mostró encantada de estar en Gran Canaria.

La hija de Charles Chaplin narró una historieta de cuando era niña mientras estaba sobre el escenario de un Auditorio totalmente abarrotado. El compañero Mario Alonso, de Canaria7, la rescata en una excelente crónica:

Un día, nos pinchamos el dedo con un alfiler, cogimos un mapamundi (se refería a un globo terráqueo) y le dimos tres vueltas, y poníamos el dedo con sangre encima del globo. El lugar señalado sería el elegido para nuestra luna de miel. 14 niñas cayeron al agua, aunque se inventaron luego un crucero. Pero mi dedo cayó sobre la isla de Gran Canaria. Yo no sabía ni que existían estas islas, así que me fui a los libros de geografía y aprendí que estas islas eran las cumbres de la antigua Atlántida, que sus habitantes, los guanches, eran altos y de ojos azules. Unos decían que venían de Egipto, otros Marruecos o Escandinavia. Me hice una erudita. Pero nunca me casé, hasta hace dos años. Pero no hubo luna de miel, teníamos la casa llena de hijos y nietos y otros animales. Hoy, en esta fecha tan extraña, este 29 de febrero y poco común, mi marido y yo estamos pasando una entrañable luna de miel en las cumbres de la Atlántida». Sublime, ¿a qué sí?”

Sublime, como dice Mario.

La gala concluyó con la emisión de la excelente película afgana Cometas en el aire.