Nestlé, Israel y la familia palestina

Las galletas maria de Nestlé

Las galletas maría de Nestlé

Avanzaba por el largo pasillo empujando el carro de la compra. Faltaban pocas cosas que añadir. De repente, ¡las galletas!, me las había saltado. Me planto ante una variedad un tanto escasa y me toca elegir. Empiezo a husmear marcas, clases y precios y caigo que la combinación perfecta, la más barata, la que me gusta y la que quiero es de la marca Nestlé. El primer impulso fue cogerlas. Pero luego me acordé: Me han saturado a emails de boikot a Israel, tras su últimas hecatombe palestina. No hacía falta que esto se produjese, para que yo tuviera cierta aversión a lo israelí. Pero ahora, según distintas informaciones y correos electrónicos, había identificado a Nestlé como una de las marcas supporter israelí. Sigue leyendo

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Epílogo de 2008: ‘Mostros’ S.A.

Leo el esperpéntico relato de los hechos en Canarias, en los periódicos digitales y en los antes impresos y ahora un poco digitales, y no salgo de mi asombro. Trapiches constantes y vendidas de motos, coladas entre noticias anecdóticas, la fortuna del día y alguna que otra noticia interesante. El relato de los hechos deja a un vicepresidente del Gobierno de Canarias que sortea “hijos de puta” en un cocktail navideño. No se le ablanda el corazón a este católico, popular y bigotudo hombre ni en las católicas fiestas navideñas. Hace tiempo que olvidó el credo para venderse a otro que se compra y vende y vuelve a vender más caro de lo que se compró.

El relato de los hechos también deja una pelea encarnizada por presidir La Caja de Canarias, hecho, que interesa a todos los canarios, en el que se están desplumando varios medios de comunicación y personajes públicos y respetados. También deja un concurso amañanado de la televisión digital canaria por una empresa subcontratada por el Gobierno de Canarias. El relato de los hechos deja a una consejera de Turismo semiarrepentida de sus propias campañas de diversión y promoción y a un presidente titiritero, de gomaespuma artificial recauchutada, al que le sangra la nariz y tiene que ser hospitalizado. El relato de los hechos deja a una Canarias con miles de parados y una situación social más tensa de lo normal. El relato de los hechos, también, deja a una multitud de inmigrantes llegando a nuestras costas pidiendo auxilio y encontrando burocracia o, en todo caso, trabajo ilegal para que cuando se acabe, como es el caso, se encuentren con el portazo en la cara después de haber dejado su mano de obra.

Esta película, con directores inigualables, en Canarias tendría un título folclórico pero que se agarra al léxico popular: Mostros S. A. Porque son unos mostros quienes dirigen a esa tierra hacia tierra de nadie, hacia tierra baldía. Una tierra fértil y en barbecho, esperando cultivo de ideas que florezcan, que se desertiza por la inacción. ¡Ay Canarias! como eres de caprichosa cuando quieres.

Un taxista de Guayaquil

Pequeño, delgado, moreno, con un cuidado bigote y una funda en el brazo izquierdo para que el sol no se lo tueste más de lo que está. Muchos años en la carretera. El taxista decidió que en el trayecto por 1,50$ le contaría su vida. Así pués, comenzó en 1973 cuando emigró de su Manabí natal para trabajar en un gran almacén de frutas. Dos años anduvo en eso, vio mucho dinero que pasaba de manos en manos, mientras él sólo lo llevaba y traía, pero siempre entregaba. Pasaba de largo. Dos años anduvo en eso y en 1975 decidió montarse por su cuenta y ganar hasta cuatro veces más. Se compró una casa, luego otra, más espaciosa y alquiló la primera. Casi le cuesta la vida una visita rutinaria a su inquilino que trapicheaba con drogas. Se casó con una gran mujer y tuvo dos hijos. Hoy, además de taxista, ejerce de cuentahistorias de una ciudad a la que vio crecer: Guayaquil.

El ‘Tratado de los días’

Mientras el tratado de los días se va firmando sin sede oficial, sin que deje de pasar el tiempo y los segundos corran su maratón particular, el mundo no para de rodar y dejar lágrimas, sangre, hambre y más injusticias ante las que poco/mucho podemos hacer. Metafísica para los justicieros sin herramientas o con ellas pero ignoradas. Mientras el tratado de los días nos atrapa en su vertiginosa velocidad, salirse de la furia y del ruido aporta una tranquilidad inquietante ante la que poco/mucho podemos hacer.

Mientras alguno lo firman con pajaritas y corbatas, tras micrófonos y atriles, lejos del pueblo por puro protocolo e importancia de los cargos, los dirigidos, súbditos o como nos quieran llamar, nos mantenemos en las trincheras de nuestros problemas individuales, ensimismados en dificultades personales, sin sentido de grupo que, de existir, acongojaría a los de las corbatas, micrófonos, corbatas, atriles y bolsillos largos.

Mientras el elixir del individualismo siga embriagando a las sociedades por imposición de los teóricos reaccionarios que confiaron en el éxito individual por encima del grupo, estamos perdido en un mar de indecisiones. El individualismo genera el éxito de uno o unos pocos. Si no miren al mundo.

Epílogo del 2008: 2. En medio de la estafa de La Gaceta de Canarias

Parte 2.

2008 se va. Se fue. Se está yendo. Y aunque la estafa sea en salsa y elaborada en cocinas privadas no exentas de medios de comunicación, es real. Existe y ha dejado a mucha gente en la calle. Entre ellas, yo. Y muchos amigos, algunos compañeros y otros que no lo son. Me advirtieron y dijeron que sólo duraría cuatro meses, pero que más da, todo al carajo, fueron cuatro meses intensos, intensivos, interesantes e importantes. Me advirtieron y dijeron que hacer nacer un medio nuevo no era fácil y tenían razón. Muchos de los que lo decían nunca lo habían intentado, pero tenían razón. Prefería arriesgar a la estabilidad, es lo que hay. Hay riesgo, hay tensión, hay inestabilidad y hubo un revolcón. Peché decía que los revolcones le ayudan a saber que estaba viva y con 25 años sentirme muerto no era lo que quería. Un margullo y a seguir nadando, que el océano es grande. Tragué algo de agua salada, pero nada que me ahogue. Aunque, por momentos, estuve angustiado nadando hacia una superficie que no encontraba. Menos mal que ahí estaban los compañeros de naufragio, a los que me pude agarrar,  salir todos a flote y arrimarnos a una orilla de solidaridad y compañerismo en la que el dinero no era lo más importante. Sin amarres me quedé y en libertad pude navegar, por lo que ahora, lejos y con algo de perspectiva, reconozco que no fue un crucero de lujo, sino una aventura de piratas en la que los ladrones se llevaron el botín y a algún rehén traidor, pero no nuestra alma que es lo que nos quedará para siempre. El dinero va y viene, la credibilidad y la amistad solo tiene un puerto y un atraque: la verdad.

El hombre encaminado a ser un lobo para el hombre

Pasan los días y los conflictos se amontonan. India, Pakistán, Somalia, Nicaragua, Tailandia. La pobreza se harta de gritar basta y a África le comienzan a flaquear las fuerzas, afectada por la disminución de la generosidad de los países más poderosos. Cuando tengo, hago que te doy, cuando no hay, te mueres. Los problemas económicos han dejado paso a los bélicos, quién sabe si fogueado por el dinero y hartos de ser la portada de la puerta del infierno. La entrada ardiente que espera a los ciudadanos dispuestos a caminar por un mundo en llamas. Apartando cuerpos de cada rincón y esperando ser el último, el único superviviente. El hombre, encaminado a ser un lobo para el hombre, si no lo remedia acabará con él mismo.