Columnista contra periódico en el que trabaja

Javier Armentia proclama en su columna de la contraportada del Diario de Navarra su sentir, en este caso, contra una decisión tomada por parte de la dirección del periódico para el que escribe. Pone en duda la credibilidad que aportará al diario, y a él como lector, el hecho de que el periódico para el que trabaja, el que acepta sus columnas de opinión como contraportada, nada menos, venda con el número del día unos cedés del “programa pseudocientífico” de Iker Jiménez. Armentia se muestra valiente y titula la columna “No con mi silencio”. El periódico publica tanto su sentir, contrario a una decisión comercial del rotativo, así como el día que comienza a distribuir los libretos, hoy, publica también una carta al director con su firma. El periódico da rienda suelta a un crítico dentro de la casa, sí, pero también sabe que esta crítica va a atraer a los lectores que no habían conocido aún la promoción. Estrategia de marketing asumiendo una crítica en alto para llegar más.

Armentia, por su parte, culmina su columna de forma gloriosa:

Estos días he tenido ocasión de expresar mi malestar ante la dirección del periódico, y hoy mismo, cuando aparecen los libros, la dirección ha publicado la carta que hago también pública en esta pecera. Por supuesto, el que publiquen mi dura protesta no justifica el desaguisado que se comete a partir de hoy cada semana. Pero, claro, si mi protesta no fuera la única, si realmente un periódico recibiera más noticias de la protesta de sus lectores ante una estupidez como la de ceder su imagen a los intereses de esa mal llamada “investigación” de misterios irresolutos del Sr. Jiménez, quizá, sólo quizá, en el futuro tendrían más cuidado.

Portada del día: Cuando hay que comer de la basura

No ha sido fácil elección, pues no había ninguna portada extraordinaria en el panorama nacional, cayendo todas en un apático diseño similar, teniendo que vender promociones dominicales y forzados por el fútbol y entrevistas varias para entretenimiento del domingo. Pero esta que traigo hasta aquí, del Diario de Navarra, le hace un hueco, por lo menos, a personas con las que topamos todos los días. Personas que buscan en los contenedores de basura algo que comer. Subsistir, básicamente. No entienden de Dow Jones, ni de 20.000 euros ahorrados. Tampoco de 100.000, así que no se sienten más seguros que hace un mes. Se sienten inseguros en este mundo que no tiene tiempo para pararse a cuidar a sus ciudadanos.

Cuando hay que comer de la basura

Cuando hay que comer de la basura