Memoria histórica, derecho y necesidad

Un pasaporte. Una esperanza.

Un pasaporte. Una esperanza.

Una disposición de la Ley de Memoria Histórica permitirá que los nietos de emigrantes españoles, exiliados de la guerra civil y dictadura o no, puedan solicitar la nacionalidad española. Es una “ley de hijos, que se convierte en ley de nietos”, según me explicó la cónsul española de Guayaquil, Sofía Ruiz. Hasta aquí, todo perfecto. Sigue leyendo

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Un taxista de Guayaquil

Pequeño, delgado, moreno, con un cuidado bigote y una funda en el brazo izquierdo para que el sol no se lo tueste más de lo que está. Muchos años en la carretera. El taxista decidió que en el trayecto por 1,50$ le contaría su vida. Así pués, comenzó en 1973 cuando emigró de su Manabí natal para trabajar en un gran almacén de frutas. Dos años anduvo en eso, vio mucho dinero que pasaba de manos en manos, mientras él sólo lo llevaba y traía, pero siempre entregaba. Pasaba de largo. Dos años anduvo en eso y en 1975 decidió montarse por su cuenta y ganar hasta cuatro veces más. Se compró una casa, luego otra, más espaciosa y alquiló la primera. Casi le cuesta la vida una visita rutinaria a su inquilino que trapicheaba con drogas. Se casó con una gran mujer y tuvo dos hijos. Hoy, además de taxista, ejerce de cuentahistorias de una ciudad a la que vio crecer: Guayaquil.

Portada del día: Franco y sus generales, acusados de crimenes contra la humanidad

La portada del día es hoy para Público. Por muchas razones. Porque ha pasado mucho tiempo desde la barbarie de la guerra civil española y sus posteriores oscuros años y nunca se había llevado a Franco a la portada acusándolo de crimenes contra la humanidad. 72 años después, Garzón los acusa. También porque para pasar página, hace falta leerla. Y pocos españoles tienen leída la barbaridad que cometieron Franco y su camarilla de generales. Que le pongan nombre a los asesinos y a los asesinados. Fecha, lugar y forma de la muerte. Que condenen las acciones para que no vuelva a pasar y que se haga todo de forma serena, queriendo reconstruir una sociedad permanentemente dividida entre los que quieren saber y los que quieren borrar.