Algunos a la vida le llaman crisis

Lucas se monta en la canoa, que parte silenciosa río abajo. Sigue leyendo

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Consternación ininterrumpida: ¡Maldita raza!

No se en qué momento me convertí en algo que desconozco, en algo que no controlo. En algo a lo que no se dar respuesta y apenas atisbo una argumentación.

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Ratzinger ante la eutanasia y los bombardeos de Israel

Una nota breve.

No espero nada del discurso del Vaticano, ni siquiera coherencia. No espero ninguna

Ratzinger, el obstinado

Ratzinger, el obstinado

alegría, ni tristeza. Ni siquiera espero contradicción, ni aires medievales. Realmente, el obstinado y ultraconservador Ratzinger y toda su prole de comeostias, en el sentido literal y no peyorativa, no crean que he caido en pecado, me importan bien poco, si no nada. Lo que me molesta, irrita y enerva es su continua intromisión en temas que no le atañen. Y si lo hacen, que como digo me irrita pero es inevitable, debería ser con coherencia. Vamos a ver. ¿Cómo es posible que sobre el salvaje bombardeo que costó la vida a cientos de personas en la franja de Gaza estos bienvestidos dijeran que “negar la entrada de ayuda humanitaria en Gaza vulnera los derechos y la dignidad de las personas”?. Vulnera, ¿Qué tipo de término diplomático es vulnera? Viola, asesina; había otros, como podrán comprobar con darle una vueltita al imaginario de lo que es no tener ni ayuda humanitaria en plena guerra y con un bloqueo irracional.

Sin embargo, cuando habla de la eutanasia el tipo, el tal Ratzinger, se deja de tibiezas. Cuando habla del caso de Eluana Englaro, una italiana que lleva conectada a una máquina para poder vivir desde 1992 y pide que la dejen morir en paz, es “un abominable asesinato”. Lo de Israel no es abominable, sólo vulnera, daña o perjudica. No, oiga, mata, sí, mata a sangre fría. Peor que lo de Eulana, si cabe. Israel no daña, asesinó a cientos de personas. ¿Por qué no dejar decidir en paz y evitar las injerencias en las decisiones individuales?. Qué tibio es el Vaticano cuando quiere, cuando le interesa, sólo entonces es así, cuando no, es abominable.

El hombre encaminado a ser un lobo para el hombre

Pasan los días y los conflictos se amontonan. India, Pakistán, Somalia, Nicaragua, Tailandia. La pobreza se harta de gritar basta y a África le comienzan a flaquear las fuerzas, afectada por la disminución de la generosidad de los países más poderosos. Cuando tengo, hago que te doy, cuando no hay, te mueres. Los problemas económicos han dejado paso a los bélicos, quién sabe si fogueado por el dinero y hartos de ser la portada de la puerta del infierno. La entrada ardiente que espera a los ciudadanos dispuestos a caminar por un mundo en llamas. Apartando cuerpos de cada rincón y esperando ser el último, el único superviviente. El hombre, encaminado a ser un lobo para el hombre, si no lo remedia acabará con él mismo.

La opinión: Ángel Expósito: “El próximo jueves moriran 26.000 niños”

Ángel Expósito es director del periódico ABC. Sin que parezca que es el diario de cabecera, por la portada anterior y esta columna subrayada, me ha gustado el enfoque que le ha dado al titular para recordar la celebración el 20 de noviembre del Día Universal del Niño y el día en que la publica. El domingo. Que no se pierda en el batiburrillo de días y conmemoraciones semanales. “En el minuto que emplee usted en leer este artículo, han muerto 18 niños”, dice. Durante el próximo jueves, cuando ya ni nos acordemos del G-Veintitantos, moriran 26.000 niños que no llegarán a cumplir 5 años”

De Congo o del Congo

Los dos periódicos de mayor tirada de España llevan a su portada hoy, en la foto, a la guerra del Congo. Sin embargo, El País titula “La Guerra de Congo amenaza con extenderse a toda la región” y El Mundo, por otra parte, “La Guerra del Congo se recrudece con la entrada de tropas de Angola“. Ahora bien, se escribe “de Congo” o “del Congo”, he ahí la cuestión.

La Foto: El Congo llora como el niño grande que siempre fue

AP para El Pais

El Congo. La República Democrática del Congo. En el corazón de África. El Congo está otra vez en guerra esperando a que alguien la mire y no por sus intereses. Esperando a que alguien se acerque con rapidez, como si tuvieran petróleo, para salvar la existencia de cientos de miles de personas cuyas almas vagan de un lado a otro pensando que llegarán a algún lugar que aún no han encontrado. Que llegarán al sitio ansiado que no encuentran en el que la paz no solo exista, sino que sea real. La colonización belga ha dejado una cicatriz tan importante en este país, que más de 40 años después de su independencia sigue mirando a las nubes. Los últimos cuatro años de tensa calma (entre 2003 y 2007) no han apaciguado las ansias de quienes financian las guerras que matan, las guerras que extraen materias primas, las guerras que no esperan. El Congo vuelve a llorar en medio de África como el niño grande que siempre fue.