Sueños al mar

Es impresentable, indigesto, sumamente triste y altamente impactante ver desde fuera de Canarias el drama de la inmigración. También desde dentro. Ver como chocan contra nuestras costas, a veces de piedra, a veces de arena, el sueño de miles de personas. Ver como se ahogan, como rescatan frágiles cuerpos del mar, como se van a unas pocas millas o como no resisten a la travesía al paraiso que le pintaron en tierra, antes de partir.

La de ayer es una de las peores tragedias de la inmigración contemporánea. Ahora, que unas cuantas decenas de miles de canarios intentan regularizar sus papeles, en base a la Ley de Nietos, debiéramos recordar, una vez más, que nosotros fuimos emigrantes. Que seguimos emigrando. Que si la crisis continúa tendremos que emigrar, porque los que rechazan al inmigrante, así lo diseñaron. Que el mundo siempre emigró y tanto los animales como los humanos, seguiremos emigrando. Y que, como podrán comprobar, pues ahí están los datos, hay cientos de miles de descendientes de canarios en Venezuela, Cuba o Argentina, entre otras naciones.

Quisiera escuchar al presidente de Canarias diciendo aquello que dijo, y que no recuerdo literalmente, acerca de la presión que generan los que llegan en los centros de salud. Quisiera escucharlo hablar hoy, que no va a ganar votos con ello, decir aquello de oleada de inmigrantes. Podría ser oportunista por mi parte sacar esas declaraciones a colación ahora, hoy precisamente, pero es que a este tipo de políticos o se le pone delante su propia mierda o no lo se la comen.

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Otra tragedia tan importante como la primera

Volvió a suceder. Una vez más. Dos personas, de las que se presupone una menor de edad, arribaron muertas a La Restinga, en la isla de El Hierro. Catorce más fueron trasladadas al Hospital Nuestra Señora de los Reyes, trascendiendo que dos de ellas están muy grave.

En la barcaza de unos 28 metros, que llegó por sus propios medios a la isla herreña, iban unas 120 personas de las que casi 30 probablemente sean menores. Las personas que fallecieron, según los medios de comunicación allí presentes, lo hicieron por hipotermia. Y es que, según ha trascendido, el cayuco salió hace más de 20 días de Guinea Conakry y según las declaraciones de los que llegaron en un mejor estado de salud, hacía 3 días que no comían y sólo bebían agua.

Ha vuelto a suceder, otra tragedia enmarcada en el drama de la inmigración, que debiera ser tan importante o más que la primera.