La portada del día: La boda de Blanco y Aguirre

Ante la escasez de portadas que me llamen la atención, he decidido hacer un álbum fotográfico de la boda, que digo boda, digamos bodorrio a cuenta del Estado, entre José Blanco y Esperanza Aguirre Sigue leyendo

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Mejores días

Mi amigo el taxista nunca ha emigrado. Algunos familiares suyos sí. Él está enfadado, sin embargo, cuando hablan de que los emigrantes van en busca de mejores días, y no le falta un ápice de razón. Sigue leyendo

El PP, patas arriba

Apagué el ordenador el viernes por la tarde y lo vine a encender el lunes por la mañana. En ese tiempo, apenas 72 horas mal contadas, el PP estaba patas arriba. Dejé el viernes a un Partido Popular desquiciado por la trama de espionaje en Madrid y me encontré a otro que está sumido en una trama de corrupción, en el que cualquiera manda a callar al presidente del partido y a la zorra vigila al gallinero, como dijo Tomás Gómez ayer.

Toda la tropa. No son todos los que están ni están todos los que son

Toda la tropa. No son todos los que están ni están todos los que son

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La portada del día: “Era como estar en una guerra pero sin armas para defendernos”

Portada de Público

Días después de que un grupo de españoles, ¡viva el ombliguismo, allí se queden los indios!, saliera ileso de la cadena de atentados que sacudió Bombay y otro lo esté intentando hacer con ayudas diplomáticas de primer orden, Público lanza una portada hoy que me gustaría destacar por varias cuestiones. Antes que nada, explicar que entiendo la pasión por la información referente a los ciudadanos españoles que han pasado el caos indio, pero quizás eche en falta titulares más globales en las ediciones impresas y no tan cercanos al morbo y la experiencia retratada. Más análisis, más titulares razonados en base al origen del conflicto. Al margen, la portada de Público lleva un titular inquietante. El presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernández, dice que “era como estar en una guerra pero sin armas para defendernos”. Y si la tuviera, ¿dispararía?. Cierto es que en momentos de tensión como el que vivieron, nunca se sabe, pero el simple hecho de pensarlo es inquietante y más que a asentir con la cabeza y compartir su reflexión, me ha hecho pensar en la virulencia del comentario y la violencia que genera la violencia.