El teatro de Ábrego, en Valsequillo

El Diario Montañés, una de las referencias de Cantabria, recoge esta noticia en su edición digital:

La compañía teatral cántabra Abrego, que continúa su periplo nacional e internacional de esta temporada, participará el próximo mes de septiembre en la segunda edición del Festival Internacional de Teatro de Calle Valsequillo de Gran Canaria, que tendrá lugar del 9 al 14 de ese mes. El festival, de carácter internacional, contará con la presencia de unas cuarenta compañías. Asimismo, la organización ha invitado a participar en la presentación oficial de esta cita escénica al director de la compañía cántabra, Pati Doménech.

Abrego participará en este festival con la obra ‘Pollos con clorofila’. «Permitir que la imaginación se abra camino a golpe de sonrisas y demostrar que lo absurdo es a veces lo verdaderamente sensato» es el reto de ‘Pollos con clorofila’. El montaje de Abrego es un «disparatado juego de niños en el que los personajes de teatro sueñan con ser payasos de circo, con el fin de exigir «un mundo de fantasía que nos ayude a entender mejor la realidad».

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3 días de Farándula

Entre los días 9 y 14 de septiembre se celebrará en Valsequillo la segunda edición del Festival Internacional de Teatro 3 días de Farándula. Como podrán comprobar, el nombre original se ha quedado pequeño a la realidad. Este año acudirán hasta el Festival artistas de Chequia, Argentina, Italia, México, Portugal o Francia, entre otros.

Un total de 22 compañías que durante los días que dure el Festival harán las delicias de todo el llegue hasta Valsequillo. Como parte de la producción ya les iré contando más cositas por aquí, pero guarden una escapada para ese fin de semana, porque la farándula este año trae muchas sorpresas bajo el brazo.

Funny Games en el Monopol

Hace unos días que vi Funny Games, el remake de Michael Haneke, en su estreno mundial en el marco del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Me impactó, me apretó contra el estrecho sillón cinéfilo del Monopol e incluso me gustó. Claro que han pasado unos días y ya me he olvidado, más tampoco habrá hecho tanta mella en mi subconsciente.

El miedo, o más bien la tensión, proporciona sensaciones momentáneas, ilusiones perdidas etéreas, momentos de intriga que se disipan en cuanto se resuelven. Instantaneidad que no aporta beneficio conocido sino adrenalina express que se va igual que llega. La imagen crea sensaciones y eso es lo que hay que reconocer a este film, pero nada más. La buscada lentitud hace que en ocasiones el tempo se ralentice tanto que hasta el propio director se pierda en planos inservibles.

No tuve la ocasión de ver la película de hace diez años pero rescato una crítica interesante que Giromweb deja en Film Affinity:

La misma historia. Los mismos personajes. La misma fotografia. Los mismos planos…todo calcado…qué cambia? Los actores. En este caso son más guapos, ricos y famosos. Y además son americanos. Suficiente para que la decrépita sociedad estadounidense acuda en masa a ver las tetas a Naomi Watts sin importarle lo mas mínimo la historia que se cuenta en la película. Porque si les interesara ya se habrian molestado en ver la original. Y suficiente para que Haneke se llene los bolsillos y haga un borrón en su impresionante filmografía.