José Manuel Soria, al desnudo

En las penetrantes palabras de José Manuel Soria… Sigue leyendo

Canarias Ahora vs Soria: Si es verdad ¿hasta cuándo?

 

Las dos orejas y el rabo.

Las dos orejas y el rabo.

En Canarias parece que la trama de influencias del vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, no tiene fin. La trama de influencias y su canguelo, pero esto lo añado yo de cosecha propia, pues como comprenderán no lo puedo comprobar. Lo de la trama de influencias, sin embargo, se comprueba día tras día, si no es en una esquina, en otra. Sigue leyendo

Soria conoce a los canarios

Al parecer, José Manuel Soria conoce mejor que nadie a los canarios. Con sus mismas palabras, las del vicepresidente del Gobierno de Canarias, La Provincia lo sepulta hoy, sin embargo. Su huida hacia adelante tiene pocas salidas, pero este señor todopoderoso y omnipresente en las instituciones canarias, puede encontrar alguna. No lo subestimen. Sigue leyendo

El PP, patas arriba

Apagué el ordenador el viernes por la tarde y lo vine a encender el lunes por la mañana. En ese tiempo, apenas 72 horas mal contadas, el PP estaba patas arriba. Dejé el viernes a un Partido Popular desquiciado por la trama de espionaje en Madrid y me encontré a otro que está sumido en una trama de corrupción, en el que cualquiera manda a callar al presidente del partido y a la zorra vigila al gallinero, como dijo Tomás Gómez ayer.

Toda la tropa. No son todos los que están ni están todos los que son

Toda la tropa. No son todos los que están ni están todos los que son

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Trilogía del caso Salmón: La solución no llegó ni con “la artillería pesada”

Era un trilogía. Dos seguidas, un día en blanco, ayer, y hoy la tercera parte. La trilogía pretendía explicar parte del ‘Caso salmón’, caso en el que el protagonista es el segundo al mando en la nave del Gobierno de Canarias: José Manuel Soria.

El denunciado y el denunciante

El denunciado y el denunciante

El pasado domingo, el periodista que firma este resumen, Pedro Guerra,había escrito que una “oleada de presiones” estaba cercando Vegueta, en referencia al Palacio de Justicia, sin explicar más sobre esta nimia cuestión. Con curiosidad bélica, casi fílmica, aguardaba el momento de la publicación de la tercera parte. En ella, esperaba encontrar la solución a la “oleada de presiones”.

Ya estaba aquí. El titular es prometedor: El despliegue de la artillería más pesada. Allá que fui a leerlo, esperando encontrar esa artillería, esa pesadez extrema,pero me llevé un tremendo chasco cuando no encontré más que un repetitivo análisis que no aporta mayor novedad y una reiteración, como buen resumen que es, asumo la culpa por esperar algo más, de los ataques a La Provincia, uno de los periódicos que ha seguido el caso, que ha perpetrado Soria.

Aunque realmente el que lo ha promocionado hasta la saciedad es Canariasahora, de hecho su director, Carlos Sosa, fue el que puso la denuncia. La Provincia, por su poder de difusión, sin embargo, es el que lo ha elevado a los altares de la indignación máxima de Soria.

Hamaca,que no polémica cama, de Anfi Tauro. Imagen de www.anfitauro.es

Hamaca,que no polémica cama, de Anfi Tauro. Imagen de http://www.anfitauro.es

Cerca del lugar en el que Soria plantó su innecesaria bandera se está cociendo parte del Salmón, debe pensar el vicepresidente del Gobierno, cuando este periódico lo único que ha hecho es ir publicando lo que puede al respecto. Publicar, oiga, no publicitar. Quizás, Soria pensó que esto, con Canariasahora, nunca llegaría a trascender a esta escala. Pero a todo cerdo le llega su San Martín y el hombre pegado al bigote, entre una cosa y otra, no debe estar durmiendo bien. O sí, vaya usted a saber.

Así las cosas, como lector, me quedo con las ganas de saber:

¿cuáles son las presiones?, ¿de dónde vienen?, ¿por qué no se denuncian? y si la artillería pesada consta de las críticas a La Provincia o de más cuestiones que tampoco salen a la luz.

Un Gobierno de telenovela

El Gobierno de Canarias es un descojono, por no decir una vergüenza. Imagino que no todo el Gobierno, ni sus componentes como personas, lo que habrá que diferenciar, pero la información que sale de aquel cuarto apero en el que se ha convertido es difícil de catalogar. Podría ser una comedia, un drama, un thriller, una de terror o, mejor aún, una telenovela, que en bananaria se lleva y les pega por sus atuendos. Intentando recordar cual de los capítulos vividos hasta ahora es el mejor para empezar una serie, se me venía a la cabeza, de forma insistente y eclipsante sobre los demás, el episodio en el que el consejero de Justicia celebró el congreso de jueces en Lanzarote, precisamente en un hotel ilegal. Un amigo lejano de la tierra canaria me dijo “hay que ser miserables”. No sabía donde meterme.  O en el que la consejera de Turismo diseñó una campaña de turismo, haciendo su trabajo, a la que llamó “Los Estadios de la Felicidad” y luego dijo que igual había que hacer cambios, que era un poquito cara para la época en la que estábamos y que los resultados no eran los previstos. Claro que el dinero ya está repartidito y en bolsillos populares, y no a la calle me refiero. O quizás, este episodio va por partes, en el que el consejero de Industria dijo que era posible que hubiera errores en la adjudicación del concurso eólico de Lanzarote. También está en el que el consejero de Hacienda se equivocó en un 30% al elaborar los presupuestos, vaya hacha.

También es bueno, no lo podrán negar, el capítulo en el que el vicepresidente del Gobierno, el mismo que el consejero de Hacienda, Soria, es imputado por un viaje a Noruega con un afamado, rico y difunto empresario al que luego, con su voto y cuerpo alzado, otorga unas miles de cama en plena moratoria, alegando interés general ¿de quién, José Manuel Soria, de quién era aquel interés general?.

La parte dramática de esta primera temporada llegó cuando el protagonista principal, ahora algo eclipsado por su subalterno, fue hospitalizado, porque mientras concedía una entrevista le sangró la nariz a borbotones. Y todo esto, así a vuelapluma, sin hablar del día en el que el prota, Paulino Rivero, perdió la apuesta en su propio partido, por ejemplo. En fin, a partir de ahora seguiremos atentos a la segunda temporada que viene calentita y con varios capítulos en los juzgados.

En el capítulo de mañana: La policía investiga las cuentas del Vicepresidente del Gobierno.

José Manuel Soria y la “oleada de presiones”

Público

José Manuel Soria. Fuente: Público

Leo atento el relato de Pedro Guerra, en el diario La Provincia. Lo leo dos veces. Analiza las últimas andanzas de José Manuel Soria. Lo hace de forma algo tendenciosa, pero separando la paja, se puede sacar provecho. El despropósito de los actos de Soria, de su regocijo en el poder, de como se revuelca en sus mentiras cual puerco político, de como es un animal que vive en la selva política del siglo pasado, de que tiene una red de confianzas tejidas con los empresarios negligente para los cargos públicos que ha ocupado.

Perplejo, antes simplemente releía historias que se habían publicado con anterioridad en el mismo medio, me quedo al llegar al último párrafo. En él, el periodista dice que: “Y mientras se resuelve el caso del salmón, una oleada de terribles presiones asoma por cada esquina de Vegueta”.

Me imagino que se refiere mentando al bello barrio capitalino, con que cada esquina del Palacio de Justicia está siendo asediada con presiones.

Y mientras se resuelve el caso del salmón“: En medio de la investigación, de la verificación de la autenticidad de los pagos que hizo Soria, entre otras cuestiones.

Una oleada“: Que cantidad es una oleada. ¿Tantas son?, ¿de cuántos lugares provienen?. La RAE dice que “es la aparición repentina de algo en gran cantidad”, así que asustaditos debíamos estar.

Terribles presiones“: ¿Qué tipo de presiones son? Son terribles, porque son una oleada, o por la técnica que se está utilizando. Se está presionando a una magistrada y se acepta, acostumbrados.

Según el contexto, entiendo que del entorno del Vicepresidente del Gobierno de Canarias es de donde se recibe “terribles oleadas de presiones”. De José Manuel Soria. Como ciudadano canario me quedo intranquilo sabiendo que hondonadas de presiones andan sueltas por Vegueta. Me quedo intranquilo sin una denuncia formal. Me quedo intranquilo a sabiendas de que, conociendo la situación, únicamente se denuncie en la última frase del relato. Me quedo intranquilo porque, en este caso, está a merced la Justicia de la presión que pueda ejercer Soria. ¿Y en cuantos más?.

Es una trilogía de informaciones, van dos, quizás en la tercera encuentre la solución…