Sangre en el circo

Ávidos los españoles, sumidos en la actual crisis, y sedientos de respuestas, esperaban sangre en el circo, como si se tratase de Roma. Querían ver correr cabezas y que el preciado líquido rojo fluyera por los ríos del lugar, para, así, constatar que la muerte precipitaría un cambio, al menos eso.  Zapatero sacó el sable. Sigue leyendo

Anuncios