Ratzinger ante la eutanasia y los bombardeos de Israel

Una nota breve.

No espero nada del discurso del Vaticano, ni siquiera coherencia. No espero ninguna

Ratzinger, el obstinado

Ratzinger, el obstinado

alegría, ni tristeza. Ni siquiera espero contradicción, ni aires medievales. Realmente, el obstinado y ultraconservador Ratzinger y toda su prole de comeostias, en el sentido literal y no peyorativa, no crean que he caido en pecado, me importan bien poco, si no nada. Lo que me molesta, irrita y enerva es su continua intromisión en temas que no le atañen. Y si lo hacen, que como digo me irrita pero es inevitable, debería ser con coherencia. Vamos a ver. ¿Cómo es posible que sobre el salvaje bombardeo que costó la vida a cientos de personas en la franja de Gaza estos bienvestidos dijeran que “negar la entrada de ayuda humanitaria en Gaza vulnera los derechos y la dignidad de las personas”?. Vulnera, ¿Qué tipo de término diplomático es vulnera? Viola, asesina; había otros, como podrán comprobar con darle una vueltita al imaginario de lo que es no tener ni ayuda humanitaria en plena guerra y con un bloqueo irracional.

Sin embargo, cuando habla de la eutanasia el tipo, el tal Ratzinger, se deja de tibiezas. Cuando habla del caso de Eluana Englaro, una italiana que lleva conectada a una máquina para poder vivir desde 1992 y pide que la dejen morir en paz, es “un abominable asesinato”. Lo de Israel no es abominable, sólo vulnera, daña o perjudica. No, oiga, mata, sí, mata a sangre fría. Peor que lo de Eulana, si cabe. Israel no daña, asesinó a cientos de personas. ¿Por qué no dejar decidir en paz y evitar las injerencias en las decisiones individuales?. Qué tibio es el Vaticano cuando quiere, cuando le interesa, sólo entonces es así, cuando no, es abominable.

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La metástasis de la Iglesia

Leo una noticia en El País, que años antes sería imposible de publicar. Hoy, por desgracia, el cáncer está lo suficientemente extendido.

“Un encuentro emotivo, franco y esperanzador en el que hicieron saber al Papa que tiene un “cáncer creciendo en su Ministerio”. Así han descrito su reunión con el Papa tres de las víctimas de abusos por parte de sacerdotes que pudieron ofrecer su testimonio cara a cara a Benedicto XVI”

Olé va y le dicen a Benedicto que lo de la Iglesia y la pederastia es cáncer. Que benévolos, creo que ya tiene metástasis.