La Foto: Más muertos

EFE

Fuente: EFE para el Diario de Avisos

Más tragedia. Mas agachar la cabeza para no verlos. Más no hacer demasiado aunque muera gente de hambre y sed en las costas de nuestra tierra. Más no mirar el problema de frente y con los ojos abiertos para poder palparlo. Más silencio administrativo y sobre todo más muertos. 45 personas han perdido la vida en las costas de Canarias en lo que va de año y la vergüenza de algunos sigue intacta. La mía no. Me avergüenzo de la inhábil acción de quién debe gestionar la situación. De su inútil proceder. De la incapacidad para evitar, de una vez, que sigan muriendo los inmigrantes a nuestros pies.

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Otra tragedia tan importante como la primera

Volvió a suceder. Una vez más. Dos personas, de las que se presupone una menor de edad, arribaron muertas a La Restinga, en la isla de El Hierro. Catorce más fueron trasladadas al Hospital Nuestra Señora de los Reyes, trascendiendo que dos de ellas están muy grave.

En la barcaza de unos 28 metros, que llegó por sus propios medios a la isla herreña, iban unas 120 personas de las que casi 30 probablemente sean menores. Las personas que fallecieron, según los medios de comunicación allí presentes, lo hicieron por hipotermia. Y es que, según ha trascendido, el cayuco salió hace más de 20 días de Guinea Conakry y según las declaraciones de los que llegaron en un mejor estado de salud, hacía 3 días que no comían y sólo bebían agua.

Ha vuelto a suceder, otra tragedia enmarcada en el drama de la inmigración, que debiera ser tan importante o más que la primera.

Soria y su precipitada llegada a Barajas

Vi a José Manuel Soria el pasado miércoles en el Aeropuerto de Gran Canaria. Apenas había pasado unas horas del trágico accidente de Barajas. El vicepresidente del Gobierno de Canarias estaba visiblemente afectado. Fue la segunda autoridad pública en llegar, tras Carolina Darias. Más afectados estaban los familiares, evidentemente, que se arremolinaban entre llantos e incertidumbre en la calurosa sala facilitada por AENA.

El Plural rescata unos días después la historia que se contaba en los topsecret de Canariasahora. Soria se coló en el primer avión que fletó Spanair para ir a Barajas. Con algunos familiares aùn en tierra, era el único político, junto con su sombra Mercedes Roldós, consejera de Sanidad, y un supuesto escolta, Juan Santana (jefe de prensa), que allá se fue. Otros, como Mari Pino Torres, alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, que había perdido a uno de sus concejales, y compañero de partido (NC), me consta que cedió su puesto a los familiares directos de las víctimas.

El acto le está costando críticas duras. Marketing político dicen. Poco rentable, esta vez. En esta ocasión Maquiavelo parece haberle jugado una mala pasada.

Lo que cuenta David Cantero

Leo con atención el blog de David Cantero. Uno de los mejores presentadores de informativos de España, en mi opinión. Narra una historia que le cae muy de cerca y contrasta de forma excepcional la aparente lejanía que muestra siempre tras la pantalla:

“Y os contaré algo que pasó también este funesto 20 de agosto en la trastienda. Me parece tan sorprendente y extraño que casi necesito hacerlo, decirlo, soltarlo, quitármelo de encima. Tengo dos hermanos que han pasado y pasarán la mayor parte de sus vidas volando. Poco antes de entrar en el estudio los llamé por el placer de oírles, por saber que ni en sueños tendría que hablar de ellos esa tarde, también por preguntarles, por ver qué me contaban, o si podían ilustrarme o darme algún dato, alguna información.

Uno de ellos, Dani, que estaba esperando poder despegar rumbo a Munich, me dijo – espera, que voy a llamar un momento a un buen amigo que tengo en Spanair, un compañero de promoción en el ejército, ahora te llamo y te cuento algo -. Lo que me contó unos minutos más tarde fue que el destinatario de su llamada, su amigo, era precisamente el comandante del MD82 siniestrado. Nos despedimos sin decir mucho más, con muy pocas palabras. Bajé al estudio pensando en la asombrosa y “macabra” casualidad de la que habíamos sido testigos, en el insólito pesar que sentiría mi hermano pequeño en ese momento, también siendo un poquito más consciente del desconcierto, la angustia y el dolor que estarían padeciendo todas las personas del entorno de los 153 pasajeros fallecidos, todos sus familiares, amigos, vecinos y conocidos.”

Se me ponen los pelos de punta.

Accidente aéreo en Barajas: Psicología de funeral para la incertidumbre

Una capilla vacía. Al lado, una maraña de periodistas que intentan retratar un rostro cautivado por la tristeza del momento. Enfrente, una sala amplia pero calurosa. Por las dos puertas un reguero de caras tristes deambulan, entran y salen. Son familiares, amigos, y víctimas también, de los ocupantes del avión siniestrado en Madrid. Comparten la tristeza con quien les escucha. Para la ocasión, un dispositivo de la Cruz Roja se ha desplazado hasta el lugar. En un principio apenas eran 30, pero dada la dimensión del dolor existente, en pocas horas este número se amplía hasta alrededor de 100.

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